Blog ACM: 4 años de rentas extraordinarias mineras
Por: Juan Sebastian Martínez – Director Económico ACM
La DIAN acaba de confirmar lo que ya sabíamos: los 4 años anteriores fueron los años de mayor aporte minero para la nación. Entre 2022 y 2025 fueron cerca de 51 billones de pesos en renta, regalías y otros impuestos, que superan por mucho el promedio de cuatrienios anteriores: 18 billones de pesos entre 2018 y 2021 y 12 billones entre 2014 y 2017. Esto, a pesar de la caída del sector, que en el mismo periodo redujo su PIB 13% y la IED en 88%. Antes de pensar en el “qué hubiera sido”, mejor analicemos qué significan estos aportes.
Hay que decirlo: no fueron años de más producción ni de más inversión. El carácter extraordinario de estas rentas – casi 3 veces lo aportado entre 2018 y 2021 y más de 4 veces lo del cuatrienio 2014–2017 – responde principalmente a una coyuntura de precios internacionales. La invasión de Rusia a Ucrania llevó el carbón a máximos históricos en 2022 y, más recientemente, la incertidumbre global hizo lo mismo con el oro. Recordemos que el Estado, principal socio de la actividad minera, capta una mayor proporción de la riqueza en épocas de precios altos: la regalía se liquida sobre el valor de la producción y la renta crece con las utilidades. Es así como el sector aportó más mientras producía menos.

Pero más allá del récord, lo que importa es en qué se convierten esos aportes. La cifra más reciente de aportes en regalías, desde 2012 hasta la fecha, habla de 78,29 billones de pesos invertidos en proyectos para los territorios – transporte, educación, vivienda, agricultura y muchos otros –. Ya suman 31.164 proyectos finalizados y cerca de 5.000 más en ejecución, por otros 41 billones de pesos en regalías. Entre 2023 y 2026 se presupuestaron más regalías que en todo el periodo de 2015 a 2022. Más regalías son más proyectos en los territorios.
Estos 4 años dejaron también un nuevo balance en los aportes sectoriales. Si bien los primeros años de renta del cuatrienio estuvieron liderados por los aportes del carbón, al cierre de 2025 los aportes en renta fueron jalonados por el comportamiento del sector aurífero, y esto tiene varios matices. Los ataques al carbón y la caída en los precios internacionales redujeron su producción y su rentabilidad, hasta llevar su renta a mínimos históricos en 2025. Sin embargo, la mayor participación de empresas formales en el sector aurífero hizo que, a pesar de la informalidad y la creciente ola de ilegalidad en el país, el oro generara aportes en renta por más de 1,6 billones de pesos. Es un valor cercano a los 2 billones de pesos en renta que aportaron los hidrocarburos en 2025 – un sector igualmente golpeado por la política pública –.
El carbón sostuvo buena parte del récord de los primeros años y el oro sostuvo el recaudo del último, cada uno con su propio ciclo de precios. Muchas veces se habla en minería de sectores reemplazando sectores; este balance no muestra eso. Muestra que todo suma y que una matriz minera balanceada ayuda a soportar una base fiscal robusta para las necesidades del país.
Para distribuir riqueza es necesario generarla. Si bien los cuatro años fueron prolíficos en la generación de aportes, el contraste de 2022 frente a los años siguientes deja un aprendizaje de los ciclos mineros para la política pública. Mientras en 2022 el PIB per cápita de los municipios mineros superó en 2,4 veces el promedio nacional, en 2024 apenas lo superó 1,4 veces. Siguen siendo los municipios mineros los que mayor riqueza generan – y esto se traduce en oportunidades y proyectos –, aunque la política pública los ha puesto a depender más de los ciclos de precios. Sin nuevos proyectos, ampliaciones ni exploración – con una IED que cayó 88% –, el ingreso de estos territorios sube y baja con la cotización internacional.

Los años de mayor aporte minero nos deben dejar una lección: el espejismo de precios altos no puede descuidar la política pública de crecimiento sectorial. La minería es un motor de crecimiento y oportunidades, un motor que requiere una visión de largo plazo para que funcione en perfecto balance entre sus aportes, sus ciclos y las distintas realidades de cada mineral.