ACM | Boletín económico

Fecha 28 mayo, 2020

Los resultados para la minería en el primer trimestre de 2020 han estado marcados por tres condiciones distintas asociadas a la evolución del COVID – 19 que han afectado su comportamiento: 1. Por un lado, la reducción en la demanda internacional ha afectado de manera generalizada los precios de los commodities mineros, con excepción del oro, llegando a niveles históricamente bajos, en particular para el carbón; 2. El paro en la economía local ha generado una reducción en la demanda de minerales para la generación de energía y de materiales para la construcción; y 3. La implementación de los protocolos necesarios para la operación minera y las restricciones en la movilidad han reducido la capacidad de producción de las compañías lo que ha derivado en una reducción de inventarios lo que ha permitido incrementar las exportaciones a pesar de la caída en la producción.

En cuanto a los precios de los minerales, en lo corrido del año los más afectados han sido los dos tipos de carbón que produce el país: el carbón térmico y el coque, afectados por una reducción en la demanda internacional en la generación de energía y la construcción, así como una oferta mundial que se ha mantenido estable por la continuidad de la mayoría de las minas en el mundo. Esta situación llevó al carbón térmico a precios históricamente bajos, por debajo de los 40USD/ton puesto en Rotterdam, poniendo en jaque la actividad en el país. En contraste, los precios del oro se han valorizado cerca de 15% desde que inició la pandemia por su condición natural de refugio financiero. De hecho el incremento en el precio es consecuencia de una mayor demanda de fondos de inversión respaldados en oro que a la fecha han tenido un incremento de 17% respecto al año anterior. El precio de otros minerales de especial interés para el país como lo son el níquel, el cobre y el hierro tuvieron un descenso importante en el momento de mayor incertidumbre de la pandemia, marzo, y lentamente han venido recuperando valor acercándose a los precios con los que iniciaron el año.

Para la economía local, los efectos de la pandemia se vieron reflejados inicialmente en marzo cuando por primera vez el PIB tuvo una caída de 4,9% respecto al mismo mes del año anterior, según las cifras que reveló el DANE. Sin embargo, todos los analistas coinciden en que la caída del PIB en abril será la más alta en la historia de Colombia. Algunos indicadores ya dan cuenta de la difícil situación por la que está pasando el país: el indicador de confianza que estima Fedesarrollo se ubicó en mínimos históricos, tanto para el consumidor como para el empresario, en el que se destaca la baja disposición a realizar compras, en particular vivienda y vehículos, y la reducción de pedidos para los empresarios, así como sus expectativas de producción que se encuentran a la baja. Por su parte, la demanda de energía se redujo 10% en abril, mismo mes en el que la industria demandó 35% menos de energía y la minería cayó cerca de 20%.

La construcción fue uno de los principales sectores que se afectó durante el primer trimestre del año, el principal demandante de minerales no metálicos en el país, en el que la caída en el PIB fue de 9,2%, la más alta entre los distintos sectores de la economía. Esto, sumado a la reducción en los precios del carbón y la reducción en la operación por cuenta de la cuarentena, llevó a que la minería redujera su producción en 6,7% durante el primer trimestre del año. Sin embargo, como se resaltó al comienzo de este informe, la reducción de inventarios permitió que las ventas externas se mantuvieran en terreno positivo durante el primer trimestre.

Como lo muestran las cifras del PIB minero, la tendencia en la producción de minerales fue a la baja, aunque los resultados del sector estuvieron marcados por la reducción de 7,3% en la producción de carbón y la caída de 4,1% en la producción de cemento, que de alguna manera refleja el comportamiento de los minerales no metálicos en el que también se destaca una reducción importante de la producción de esmeraldas de 44%. En contraste, los minerales metálicos como el oro y el níquel tuvieron un crecimiento de 7,1% y 10,3% en el primer trimestre del año mientras que el hierro, jalonado por la condición de la construcción, se redujo 7,1%.

Con el escenario de precios previstos para el cierre del año y el avance progresivo a la reactivación económica local, ACM prevé que al cierre del año el PIB minero tendría una reducción cercana al 6%, en lo que parece un escenario favorable teniendo en cuenta que los pronósticos de Fedesarrollo para el 2020 dan cuenta de una caída de 8 de los 11 sectores económicos, donde cuatro de ellos caerían incluso a tasas de dos dígitos: Construcción, servicios inmobiliarios, comercio y entretenimiento, serían los sectores más afectados según la institución.

Aún así, la minería se proyecta como el motor de la recuperación económica en una crisis que parece superar el corto plazo. Cálculos de ACM estiman que con la activación de la fase exploratoria y el avance en los proyectos que se encuentran en fases avanzadas de exploración se podrían atraer cerca de 5 billones de dólares en los próximos 4 años, generar 28.000 empleos y ampliar la participación en el PIB en casi un punto porcentual.