La minería, un nuevo impulso a la inversión

Fecha 21 mayo, 2021

Después de 10 años Colombia perdió el grado de inversión ante los ojos de una de las principales calificadoras, Standar & Poors. Seguramente pronto se pronunciarán Moodys y Fitch Ratings en el mismo sentido en donde la incertidumbre por la estabilidad fiscal, y consecuentemente del pago de la deuda, impulsó una decisión que de alguna manera ya había descontado el mercado.

Para la calificadora, la lenta recuperación económica y la dificultad de tramitar una reforma tributaria frente a un déficit fiscal alto impulsaron la decisión que tendrá un impacto en el encarecimiento de la deuda y el crédito mientras que para los colombianos, según un sondeo en las redes sociales, la pérdida del grado de inversión está asociado a pobreza y desempleo.

Hay que decirlo, no es el fin de la inversión en el país, pero sí un desacelerador para uno de los motores de la recuperación económica: la inversión y el empleo son las ruedas que deberían guiar a este país a recuperar rápidamente los 10 años que perdimos en la lucha por la reducción de la pobreza por cuenta de la pandemia.

En este escenario, la minería se presenta como una alternativa para recuperar la confianza. Un motor que puede atraer cerca de 2,5 billones de dólares en el corto plazo y 2,5 billones más en el mediano plazo. 5 billones de dólares que están listos para ser invertidos en la construcción de nuevos proyectos, la ampliación de los existentes e incluso en el conocimiento geológico del subsuelo colombiano. Más de 35.000 entre empleos directos e indirectos jalonados por los encadenamientos que genera la minería en el país. Importantes desarrollos tecnológicos y la oportunidad de desarrollar nuevas industrias de cara al potencial que tenemos en cobre y otros minerales metálicos. Más de un billón de pesos en impuestos y regalías anuales están listos para estabilizar las finanzas públicas sobre una decisión que no depende del grado del inversión, no por ahora, sino de la agilización de los trámites necesarios que permitan adelantar los procesos de exploración, construcción y montaje y ampliación de las distintas minas que tiene el país.

Los números de la minería en el primer trimestre del año no son los mejores: el PIB minero cayó 17% mientras que las exportaciones se redujeron 8% frente al mismo periodo del año anterior principalmente por el deterioro en la producción de carbón que ha sido afectado por distintas coyunturas nacionales e internacionales (ver detalle en el boletín económico de la ACM, aquí).

Sin embargo, el panorama es alentador si nos decidimos por apostarle a la minería como motor de desarrollo, volviendo a producir más de 80 millones de toneladas de carbón, impulsando una de las 10 minas más grandes del mundo en níquel, posicionándose en el top 20 en la exportación de oro en el mundo y empezando a ser un jugador en cobre, uno de los minerales que tiene su demanda asegurada en los próximos años.

Es momento de ver en la minería una apuesta a la recuperación de la confianza: local e internacional.